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domingo, marzo 04, 2007

Saliendo de la parada (II)



Sí, hoy vuelvo a iniciar viaje. Uno muy especial y necesario para mi. Hacía tiempo que le tenía ganas! Ay, Dios, cuantas! ;D

Tal como dije en mi primer post, hoy puede ser un gran día, sí! Sí... si continuo claro. Hoy fue, mi primer día de gimnasio, en años. He de reconocer, que la experiencia, ha superado claramente las expectativas inicales.

Esta mañana me he despertado, como por ensalmo, algo me había robado el sueño. Primero he pensado en cosas de trabajo, despues, en alguna mala mujer, ighhh. Luego me he dicho, es muy temprano, ya tienes una edad... no hagas locuras y duerme, que es domingo! Viendo que el impulso -no reconocido inicialmente- me expulsaba de la cama, me he dicho: Bien, ¿y ahora qué?. Son las 7:30 am del domingo, todavía no han dado la salida de la Marató de BCN, y yo de pié...

Me he aseado y vestido, con prisas... y a por un café, de matinal inspiración, y ver que me contaba. Leyendo en la prensa... lo del eclipse de luna de ayer, que afortunadamente pude observar -en vivo y en directo-, antes y despues de una cena con viejos amigos... llegó a mi, la inspiración. La sorpresa fue mayúscula. Una sucesión de pensamientos y, asociaciones absurdas de ideas, hizo la luz en mi cabecita. Plop!

La bolsa la tenía en el coche, desde hacía... las ganas y el espíritu parecían prestos, sólo quedaba hacer frente, a la situación inesperada.

A mi salida del parking, como si de una premonición se tratara, me he cruzado con los maratonianos... debían ser los del pelotón de cola, por sus caras y las botellas de agua que tomaban desesperadamente. Yo recordaba entonces, mis carreras de cross universitario de larga distancia: de 10, 15 y 25 kms. Pero no me reconocía en aquellas expresiones, ni estilos tan desgarbados. Trataba de apartar la mirada de ellos, pero no lo conseguía. Quería estar ahí con ellos, pero la realidad me decía, que yo iba sentadito comodamente en mi coche, escuchando la radio.

Tras superar el corte circulatorio, del paso del pelotón maratoniano... he dado rienda suelta a mi veloz corcel blanco, hasta aproximarme al club -del cual soy socio y pago- pero no me ven el pelo, desde hace años. Trataba de excusarme, e impedir el cumplimiento, de mi impulso irrefrenable matinal. Con eso de... si no aparco cerca de la puerta, me vuelvo a casa! jajajaja Despues de dos vueltas de cortesía, y ante la imposibilidad de encontrar aparcamiento gratuito -por ser Domingo- he acabado... en un parking privado. Grrrr. Al salir del coche, he pronunciado aquellas gloriosas palabras, de cuando Julio César cruzaba el Rubicón: Alea, jacta est! Siendo la traducción "la suerte está echada", la mía de hoy fue: Creo, que no me queda otra! ;D

Al entrar he saludado al portero, con la naturalidad veterana, de haberlo visto ayer o conocerlo de toda la vida. Pero, hasta me he apercibido, de que han estrenado uniforme, y el anadaluz, se había trocado en ecuatoriano! A saber, desde hace cuanto, y yo con estos pelos. No me he atrevido a preguntar. jijiji

En el hall... trataba de buscar, los horarios de las actividades, muy disimuladamente. Otro intento vano... de creer, que estaría cerrado el gimnasio al ser domingo! Me he dirigido hacia la terraza, siempre hay madrugadores, que le dan a la raqueta de tennis... sí, yo también fuí de esos, y me he encontrado con un viejo amigo. Estaba viendo ganar a su hija, en un torneo interclubs. Despues de la charla de cortesía, y valorar adecuadamente el estilo de su hija, le he preguntado: El gimnasio estará cerrado hoy ¿no?.

No hombre, me dijo, desde que cambiamos la junta directiva (3 años a...) lo habrímos hasta las 3 de la tarde, los domingos! Viendo que la pertinaz y perversa realidad, jugaba en mi contra, me he dirigido a los vestuarios. Antes, he pasado por la puerta del gimnasio y zás, la sorpresa ha sido mayúscula. Había el candado de seguridad puesto. Mi reacción no se ha hecho esperar. Me he reído internamente pensando: Yo lo he intentado, todo, todo y todo... pero los acontecimientos, me impiden que logre mi gran objetivo.

Ya que estaba en ello, he ideado un plan B, algo más light. Ducha relajante, saunita, otra ducha, saunita again y gran ducha final. Eso podría sobrellevarlo, sin demasiado esfuerzo. El conserje de los vestuarios, al verme, me ha llamado por mi nombre y sin pensarlo me dice: "Hombre, Ud. por aquí... tiempo sin verle". Mi respuesta ha sido muda, sólo un gesto de asentimiento con la cabeza. Y volviendo a la carga me suelta: "Pues va Ud. a estrenar el gimnasio, lo habren en 5 minutos!! Ud. que siempre propuso la idea, de los domingos, al final la verá cumplida". Malditas propuestas, sin sentido!

Yo hundido y casi deseperado... veía como el plan B de la sauna, y las duchas relajantes, se desvanecía demasiado deprisa. Esas cosas tiene el vapor.

Como seguir adelante, dicen en ocasiones, que es de valientes... pues al plan A de cabeza, otra vez. Tratando de postergar dicho plan, me he decidido a limpiar primero mi armario, de telarañas (ni una) y del polvillo rosado de la tierra batida (arcilla) de las pistas, que penetra por todos los rincones del club.

Abriendo el armario me he llevado otra, gran y agradable, sorpresa. Mis 2 raquetas de tennis, me saludaban, a voz en grito: "Pero tío, ya te vale! Años, sin sacarnos de paseo. Ya pensábamos, lo peor!".

Recuperado del saludo inicial, de Prince I y II, veo como también lo hacen: mis zapatillas de tennis y el resto de enseres que ahí conservaba.

Una vez limpio el armario, me he dispuesto elegantemente, a ir al gimnasio. No había ni un "alma". Y las máquinas estaban mudas y con cara de sorpresa: Qué querrá este... con esa tripa ejecutiva! ;D

Estaba por darme la vuelta definitivamente, cuando me saluda un joven, el responsable de gimnasio, y al leer con su vista mi "triste figura"... me espeta: Qué... a ponerse en forma ¿no?. Creo que lo llevaba escrito en la cara, en la espalda y hasta en algún otro lugar... de mi silueta!

Hemos consensuado amigablemente, inicar la tremenda labor, por la bicicleta estática "last generation". Esas que no llevan ni timbre, ni frenos, porque no se mueven del sitio, por mucho que insistas. Y además, me hacía ilusión, porque al verlas tan relucientes he pensado -ingenuo de mi- que los pedales también irían solos, pero tampoco. Para colmo, con mi energía, autoabastecía el panel luminoso. Gracias Polaris, me debes una!

Para no alargarme más, os diré que la proeza se ha concretado en: 20 minutillos de "bici", 15 de cinta tele-transportadora..., bueno, esa que sirve para correr encima de ella, 3 mini-series de abdominales de: 20 - 25 y 33, y 20 minutos finales de "cleta". Hasta quería apuntarme las calorías perdidas, los kms. recorridos, las velocidades medias conseguidas... con claro sabor a record guinness, pero no. Me ha bastado con el comentario sorpresa del joven responsable del gimnasio: Para su edad, y su nivel de esfuerzo matinal de hoy, su ritmo cardíaco es excelente. Yo que soy muy mío y a veces no me se estar calladito, le digo: Já, pues encima fumo, o sea, que dáme la medalla de oro o platino... que hoy es, todita mía!!!!!!!!!!!!

Espero que las agujetas, esta noche o mañana temprano, no se ceben demasiado en mi cuerpazo! Que no estoy para faltar al trabajo por eso, y me atreva a volver, esta misma semana. Lo dicho, hoy puede ser un gran día, sólo, si consigo romper la rutina de tan solo pagar el recibo domiciliado en mi banco, y sacarle algo + de provecho. Vamos, como un plan especial K, pero de kampeón, pero en deporte!

La verdad es que me he sentido, mucho mejor durante todo el día... es lo que tiene. Sabemos la teoría, pero nos falta la práctica en tantas cosas, y en demasiadas ocasiones.

Un saludo a todos, muy atlético! Y, a ver mañana ;D

miércoles, diciembre 27, 2006

[Navidad] V

Una vez pasada la Celebración de la Natividad de Jesús, quiero exponer ante vosotros un escrito -que encontré hace algún tiempo en un foro de Inernet-, y que en estos días cobra gran actualidad y nos permitirá reflexionar. Durante estos días he tenido la ocasión -durante comidas y cenas familiares y de empresa de Navidad-, de comentar con mucha gente, el porqué Ama u Odia la Navidad. Por si no había tenido bastante... hoy en la radio, en un programa de máxima audiencia proponían la participación de los oyentes bajo la siguiente cuestión: ¿Porqué odia Ud. la Navidad? Me ha parecido muy triste, la poca pluralidad del medio. La cantidad de llamadas ha sido bastante elevada y creo que la respuesta a ese hecho, no es fácil, pero tampoco tan difícil...

Hogares sin Dios

No llego discernir si es por causa de los cambios tecnológicos tan rápidos, o por la crisis de valores morales que vive nuestra sociedad -o por ambas causas-, que el número de familias divididas, de suicidios y violaciones se hayan incrementado de manera geométrica en nuestra sociedad.

Intuyo, por mi experiencia pastoral, que nos hemos olvidado de Dios, único catalizador de principios morales y de una ética humana. Estamos constatando este triste hecho cada vez más: “hogares sin Dios”. Ante esta innegable realidad, te invito a caer en la cuenta del terrible alcance de esta frase, perdón, de este hecho: hogares sin Dios.

Dios: el gran ausente
Me refiero al hogar moderno de hoy: hogares donde está todo presente, menos Dios. Hogares cómodos, con todos los requerimientos que ofrece hoy en día la sociedad de consumo: comida buena y abundante; armarios atiborrados de buena ropa y zapatos. Buena biblioteca, computador, enciclopedias en CD-ROM, Internet. Ciencia, inglés, libros, revistas, TV, cable, VHS, DVD, equipos de sonido y una buena colección de música selecta. Los mejores colegios y universidades para los hijos –que se merecen lo mejor–. Vienen luego los deportes y el esparcimiento, que no pueden faltar en una “buena” familia.

Pero, al mismo tiempo, hay una ausencia impresionante de todo lo religioso, sin que parecieran darse cuenta el padre y la madre. Ya no cuelgan imágenes religiosas de las paredes, ni del pecho de sus hijos. Las medallas cristianas se reemplazaron por signos del zodiaco, cuarzos, figuras egipcias u otros amuletos. No aparecen libros espirituales por ninguna parte. Escasamente una Biblia de lujo, regalo matrimonial de una tía beata, empolvada y dormida en un discreto rincón de la casa.

No se va a misa desde hace ya varios años. Los pretextos son infinitos. No se reza ni a la mañana ni al atardecer. No se habla de Dios ni con Dios.

La consecuencia es el fracaso
¿Huyó Dios de nuestros hogares? O, más exactamente, ¿lo hicieron desaparecer todos esos aparatos, intereses y preocupaciones? Si se les pregunta si creen en Dios, por supuesto que la respuesta es afirmativa. Si son católicos, dirán «por supuesto que sí», añadiendo que “apostólicos y romanos”. Pero ahí va el pero que no suele faltar: «no somos rezanderos, ni somos fanáticos, ni vamos a misa porque...» y se toma cualquier disculpa –como los sermones largos y aburridos del cura, de hace quince o veinte años, anoto yo, porque eso o más, hace que no pisan una iglesia. Este es el hecho cierto, generalizado y lamentable. ¡Hogares sin Dios!

Estos hogares ya no forman grandes hombres, políticos notables, ciudadanos comprometidos. No pasan de producir gente mediocre, profesionales egoístas que no piensan más que en su profesión y en su bolsillo. Crean hijos incapaces de amar, del sacrificio por la persona amada y por lo tanto cantidad de matrimonios jóvenes fracasados.

La causa del problema
Cuando me buscan parejas sobre un conflicto agudo que surgió entre los dos o en la familia, o sobre un hijo drogadicto o ladrón, o una hija adolescente embarazada, mi pregunta es siempre la misma y lamentablemente la respuesta que obtengo también es la misma y que no deseo escuchar: Y, ¿cómo anda la vida de fe en la familia? Algunas parejas hasta se sienten ofendidas por la pregunta y hasta piensan que no tiene nada que ver con el desmoronamiento familiar que están viviendo. Piensan que estoy cambiando el tema o desviándolo a asuntos secundarios: En el colegio de monjas o curas –que tanto nos cuesta–, les hablan de Dios. Nosotros no tenemos tiempo.

Y lamentablemente, lo quieran reconocer o no, allí se encuentra la causa original del problema. Irónicamente, gastamos una fortuna para que nuestros hijos tengan lo mejor en alimentación, ropa y educación, pero descuidamos de lo que se nutre su alma. Desinfectamos vasos y cubiertos para que nada contaminado entre en su aparato digestivo, pero no hacemos lo mismo con los programas de televisión o páginas de Internet que visitan y que entran a su corazón y espíritu.

La decisión es tuya
Queridos padres, de nada sirve una educación de “ISO 9002”, de la que salen nuestros hijos muy bien informados pero en realidad poco formados. El colegio y la universidad les darán la información que necesitan para triunfar en el mundo laboral. Lástima que sea corta para impedir sus fracasos en el campo sentimental, afectivo y familiar.

Decía nuestro Señor Jesucristo, con fuerte voz profética: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde la vida?” (Mc 8,36). Hoy podemos parafrasear ese texto y decir: “¿De qué le sirve a un hombre triunfar en su profesión si fracasa en su hogar, con su propia familia?”.

No, queridos hermanos, no busquen causas exógenas para tratar de explicar el desmoronamiento de nuestras familias, y menos aún le echemos la culpa a Dios. Él fue el gran ausente en nuestras familias, no porque Él lo haya querido, sino porque nosotros lo expulsamos de ella.

“Mira, yo estoy a llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos” (Ap 3,20).

Ahora, la decisión es tuya. ¿Le abrirás la puerta? ¿O le seguirás culpando por los fracasos en tu familia sin darle la oportunidad de entrar?

Tienes que escoger: si sigues teniendo un hogar sin Dios, o lo invitas a tu casa.


Escrito por Carlos García Llerena. (11/10/2006)

amarillo y negro: podréis estar más o menos de acuerdo con el autor y mi idea de traerlo a colación, pero sinceramente creo que valía la pena repescar el artículo y hacernos pensar algo... en medio de tanto estrés de compras y visitas familiares queridas y deseadas u obligadas ;) Finalmente, como dice el artículo, la decisión es libre y propia.

jueves, noviembre 30, 2006

Licencia para trasnochar...

Hoy os ofrezco un texto ya centenario..., por ello muy sabio y tremendamente actual. Se publicó en prensa nacional a primerísmos del s. XX. ¡Ay!, mi siglo, quién te ha visto y quién te ve... pareces ya del Jurásic park-. Decía, que es de rabiosa actualidad y sino, leed y opinad.

Licencias para trasnochar:
“Son muchos, muchísimos más que los Concilios y los Papas, los nacionales y extranjeros que, sin ser precisamente nocherniegos de mal género, noctámbulos de mal dormir, lechuzos de oficio, haraganes a buenas noches, ni perdís trasnochados, se encuentran perdiditos cuando a las dos de la madrugada –que son en Madrid lo que las nueve de la noche en Cuenca– tienen que abandonar el café, el restaurant u hostería donde roban horas a la imagen espantosa de la muerte”.
Mariano de Cavia, “Licencias para trasnochar”
ABC, 5-III-1903

amarillo y negro: Coincidiréis conmigo en que, así como, existen carnets para asistir a la biblioteca pública, universidades, cines, museos y bingos..., de conducir o navegar y otros menesteres... debería de existir uno de "Bohemia y nocturnidad", para profesionalmente trasnochar. Nos evitaríamos sustos, disgustos... y algún altercado no buscado. Y si no, que le pregunten a una de las mejores profesionales, T de tremeda binguera. (Por cierto, que mañana empieza con poderío y tronío, en el mejor de su ciudad).
Mariano de Cavia (*1855 Zaragoza — †1919 Madrid) fue un periodista preocupado por la pureza de la lengua española. Fue conocido por sus crónicas publicadas en los diarios madrileños de la época (El Liberal, El Imparcial, El Sol) algunas de las cuales fueron recogidas en libros.

El diario ABC instituyó en su honor el premio anual de periodismo «Mariano de Cavia».

Existe una asociación con su nombre. Para mayor información, aquí os dejo la página web http://www.marianodecavia.org/.