El Reto de la Inmigración
Hoy os dejo con la primera parte de los artículos de Josep. Me gustaron y aquí los comparto con vosotros. Espero que entre todos aprendamos algo de la "otra" cara de esta poliédrica problemática y como la vivimos en España y Catalunya!
Josep Playà Maset – La Vanguardia
La Generalitat atiende y ayuda a 800 jóvenes inmigrantes en pisos y centros.
Centros de Acogida
La avalancha de menores marroquíes se ha frenado, pero empiezan a llegar subsaharianos
Mayores de 18 años
El Departament de Benestar impulsa un plan para ayudar a la inserción de unos 150 jóvenes.
Cuando en Tánger o en Dakar un menor de edad se apunta a cruzar en cayuco o patera el mar que le separa de Europa, no se puede ni imaginar el camino que le queda por recorrer hasta encontrar un trabajo. Es posible incluso que su familia no llegue a conocer nunca la verdad y se crea los mensajes que por móvil les enviará desde el mundo desarrollado. Y un día sus hermanos y amigos se embarcarán engañados con el equipaje de un simple papel donde consta ese teléfono de contacto en El Dorado.
Si para muchos inmigrantes adultos la consecución de papeles y un contrato de trabajo les lleva varios años, para los menores el reto es mucho más complicado. Hace poco más de un año llegaban a Barcelona cada día entre uno y dos jóvenes marroquíes de entre 13 y 15 años. El aumento de menores inmigrantes no acompañados en el 2005 fue del 50% y las 212 plazas de la red de centros de urgencia en Catalunya quedaron desbordadas, con graves problemas de saturación. En aquel momento había 167 menores marroquíes, 20 rumanos y 13 ecuatorianos, mientras que del resto de nacionalidades no había en ningún caso más de tres jóvenes. Desde entonces ha disminuido la presión de jóvenes marroquíes, pero han llegado jóvenes subsaharianos, algunos trasladados por el Gobierno desde Canarias.
Actualmente, la dirección general de Atenció a la Infància i l’Adolescència (Dgaia) atiende a 635 menores extranjeros, a los que hay que sumar cerca de 150 jóvenes inmigrantes de más de 18 años atendidos por el área de apoyo a jóvenes tutelados y ex tutelados que depende también del Departament de Benestar i Família.
María: “Quiero volver a África a trabajar donde me necesiten"
J. PLAYÀ – La Vanguardia
"No creo que la sociedad sea racista, sino xenófoba; falta experiencia sobre la inmigración y hay miedo a lo desconocido".
Hace pocos días que ha cumplido 20 años y está contenta con sus estudios de Enfermería, que cursa en Bellvitge, en la Universitat de Barcelona. María aprobó el primer curso con buenas notas y acaba de empezar segundo. En verano sólo estuvo quince días de vacaciones porque trabajó como monitora en Aspace, una asociación para atender a enfermos de parálisis cerebral. Piensa y vive en futuro: "Quiero tener el título de enfermera para poder trabajar, y cuando tenga dinero estudiaré Medicina".
Si no fuera por los llamativos colores con los que viste y, evidentemente, por el color de su piel, nadie adivinaría sus orígenes nigerianos. Tiene el nivel C de catalán, habla castellano, entiende el francés porque vivió una temporada en Argel, domina perfectamente el inglés porque es el idioma familiar. Y, además, resulta que conoce el ibo, un dialecto que se utiliza en la parte este de Nigeria.
Llegó a España con 16 años y se encontró sola por razones que ahora no vienen al caso. Acabó la ESO, el bachillerato y se matriculó en la universidad. Todo ello gracias a la ayuda de la dirección general de Atenció a la Infància i l’Adolescència que le facilitó un piso en Cerdanyola y luego le puso en contacto con Vía Laboral. Ángela, coordinadora de este centro de apoyo y seguimiento a jóvenes tutelados o ex tutelados, se ha convertido en su tutora y amiga.
María cuenta con un permiso de residencia que se le va renovando y cuando acabe los estudios confía en tener una oferta que le permita lograr un permiso de trabajo. Habla poco de Nigeria. "Tengo mis historias de allí, pero si vienes joven te queda mucho espacio para asimilar experiencias y cosas nuevas y tengo capacidad y ganas de aprender". Y se ríe al comentar las notas con su tutora.
¿Aconsejarías a una amiga nigeriana que viniese a Barcelona? "Sí, pero en avión, no en patera, que es muy peligroso". Y se ríe. "Pero también le explicaría que en ningún sitio se regala nada, que existe una idea equivocada de las oportunidades que se dan aquí. En Nigeria se cuentan los euros que se pueden ganar en España pero no se imaginan lo que cuesta el alquiler de un piso. No saben que aquí un euro vale mucho menos". ¿De dónde te sientes? "Con el tiempo se verá, depende, me siento del Magreb, me siento subsahariana, me siento catalana. Tengo en mente, cuando madure, ir a trabajar a países donde me necesiten, pero no sé si será en Nigeria, en Congo o en Gambia. Iré a donde haga falta, y me gustaría ir a trabajar como médico".
María ha encontrado en la universidad una actitud comprensiva hacia los escasos inmigrantes matriculados en su carrera. "En general, no creo que la sociedad catalana sea racista, y menos en la universidad, pero si xenófoba, hay un miedo hacia lo desconocido, aquí no hay la experiencia de inmigración que tienen otros países. Y aún quedan tópicos como aquello de que los árabes nos roban o incluso que nos puedan invadir". Probablemente María sea un caso especial. Lo es también por venir de una familia cristiana, aunque ella no practica, "pero creo que Dios existe". Y desde esta perspectiva abierta es partidaria de respetar todas las religiones y también las tradiciones musulmanas.
Pese a su juventud, tiene ideas muy claras sobre temas que preocupan poco a su generación. Lo que pasa en África le subleva. "África es una de las tierras más ricas, pero países como Nigeria hace poco que han salido de una colonización y necesitan tiempo. Tienen que adaptarse, organizarse, que llegue más información. Y eso necesita mucho tiempo".
¿Qué harías tú en su lugar?
¿La entiendes, la comprendes?
¿Ninguna de las dos?
¿Deberíamos ayudarlos en origen... para evitar sus viajes no turísticos?