De "X a T", de Taxista!!No, no es una formula matemática, aunque encierra una gran incógnita. Ya he comentado en anteriores artículos otras historias reales parecidas -que no anécdotas-, de cambio profesional, y el bote salvavidas (lifeboat) que parece ser el TAXI, en Barcelona.
Imagino que en otros lugares, sucederán cosas similares, sino iguales.
Aquí os dejo dos ejemplos muy valientes y sorprendentes:
Hoy, al tomar el primer taxi del día, me he encontrado con Xavier. Me pedía disculpas por no saber bien la ubicación de mi destino. Decía: “Perdón, estoy confuso. Sólo hace 3 meses que soy taxista y en ocasiones confundo una plaza con otra”.
Amablemente le he contestado con una sonrisa y le he indicado el camino. Xavier se seguía lamentado por su confusión temporal y no he podido más que preguntarle por su anterior trabajo. Realmente amarillo y negro me hace ser, más curioso y preguntón de lo normal, o ya lo era y me estoy redescubriendo!! ;)
Me comentaba que acaba de cerrar su empresa de informática despues de 17 años… que entre los grandes y las empresas más jóvenes le comían el terreno y ha tenido que cerrar. Esas cosas tiene la competencia y el tamaño empresarial. Aquí, sí importa!
Se ha visto animado por el ejemplo de otro amigo. Este trabajaba en una Notaría…. harto y hastiado, de tanto papeleo, y quizá también de deshorarios y explotación salarial decidió optar por la muy noble profesión de Taxista. Ahora disponemos de un taxista experto en leyes y derecho sucesorio. Imagino que algún pasajero atribulado por su nueva o segunda hipoteca podrá consultarle mientras le desplaza cortesmente hasta su destino. ¿Quizá una Notaría?
Xavier, el ex-informático, después de liquidar a sus proveedores y vender de segunda mano todo el material que pudo, se ha decidido a seguir “los pasos” de su amigo y se siente muy feliz, me comenta.
Reflexión: la profesión de taxista se está nutriendo de grandes talentos desaprovechados de otros sectores. ¿Alerta o felicidades?
Aquí os dejo dos ejemplos muy valientes y sorprendentes:
Hoy, al tomar el primer taxi del día, me he encontrado con Xavier. Me pedía disculpas por no saber bien la ubicación de mi destino. Decía: “Perdón, estoy confuso. Sólo hace 3 meses que soy taxista y en ocasiones confundo una plaza con otra”.
Amablemente le he contestado con una sonrisa y le he indicado el camino. Xavier se seguía lamentado por su confusión temporal y no he podido más que preguntarle por su anterior trabajo. Realmente amarillo y negro me hace ser, más curioso y preguntón de lo normal, o ya lo era y me estoy redescubriendo!! ;)
Me comentaba que acaba de cerrar su empresa de informática despues de 17 años… que entre los grandes y las empresas más jóvenes le comían el terreno y ha tenido que cerrar. Esas cosas tiene la competencia y el tamaño empresarial. Aquí, sí importa!
Se ha visto animado por el ejemplo de otro amigo. Este trabajaba en una Notaría…. harto y hastiado, de tanto papeleo, y quizá también de deshorarios y explotación salarial decidió optar por la muy noble profesión de Taxista. Ahora disponemos de un taxista experto en leyes y derecho sucesorio. Imagino que algún pasajero atribulado por su nueva o segunda hipoteca podrá consultarle mientras le desplaza cortesmente hasta su destino. ¿Quizá una Notaría?
Xavier, el ex-informático, después de liquidar a sus proveedores y vender de segunda mano todo el material que pudo, se ha decidido a seguir “los pasos” de su amigo y se siente muy feliz, me comenta.
Reflexión: la profesión de taxista se está nutriendo de grandes talentos desaprovechados de otros sectores. ¿Alerta o felicidades?
Vamos, que da para una tesis, de sociología laboral.
¿Cual es la verdadera causa de tales síntomas? ¿Cual es tu opinón?

