
Ahmed, así me dijo que se llamaba, tiene 4 carreras. Cursadas en diferentes épocas de juventud, en la ciudad de Paris. Allí tenía una beca, algunas ayudas familiares, y negocios complementarios que le permitieron completar con buenas calificaciones las carreras de: Medicina, Farmacia, Economía y Derecho. Después de tan largo trecho, decidió cambiar de país, y establecerse en Barcelona. Ciudad de moda, tras los Juegos Olímpicos, y hacerse un hueco en la pujante economía española, desde hace más de 14 años. También, porque así tenía más cerca su patria -el lejano Oeste- el Magreb, Marruecos.
Hoy conduce por nuestras calles, desenfadado y alegre. La vida no le va en el taxi, pues tiene otros negocios. Otros trabajan, por y para el. Pero me comenta, que el trabajo de taxista, es el complemento ideal para gestionar con flexibilidad sus “business” que le aportan el tremendo ritmo de vida que le gusta darse.
“¡La vida sólo se vive una vez y está para pasarla lo mejor posible!. Por algo estudié y trabajé, de joven, me confiesa. No iba a seguir el resto de mi vida, trabajando de lo que estudié, por un simple sueldo”.
“Me río yo de médicos, farmacéuticos, economistas y abogados… tan estresados -que transporto a diario-, y que les duele la hipoteca y las visas a final de mes”.
Estupefacto, feliz por su claridad en la exposión y extraño sentido común, le pregunto cuanto es... y le pido, que me haga el recibo. Me lo entrega completo y con su mejor sonrisa (No son así los taxistas habituales, tristemente). Creo recordar, que algunos de sus dientes, incluso le brillaban...
Hoy conduce por nuestras calles, desenfadado y alegre. La vida no le va en el taxi, pues tiene otros negocios. Otros trabajan, por y para el. Pero me comenta, que el trabajo de taxista, es el complemento ideal para gestionar con flexibilidad sus “business” que le aportan el tremendo ritmo de vida que le gusta darse.
“¡La vida sólo se vive una vez y está para pasarla lo mejor posible!. Por algo estudié y trabajé, de joven, me confiesa. No iba a seguir el resto de mi vida, trabajando de lo que estudié, por un simple sueldo”.
“Me río yo de médicos, farmacéuticos, economistas y abogados… tan estresados -que transporto a diario-, y que les duele la hipoteca y las visas a final de mes”.
Estupefacto, feliz por su claridad en la exposión y extraño sentido común, le pregunto cuanto es... y le pido, que me haga el recibo. Me lo entrega completo y con su mejor sonrisa (No son así los taxistas habituales, tristemente). Creo recordar, que algunos de sus dientes, incluso le brillaban...
amarillo y negro: Al bajar del taxi me pregunto… si cualquiera de nosotros, también tendríamos la vocación o el atrevimiento de trabajar de taxista “empresario” en un país que no fuera el nuestro ¿^_^?
Como por ensalmo, me vienen a la cabeza trabajos y proyectos que realicé en el extranjero, que aquí hubiera sido incapaz de idear o plantearme. ¿Será la energía, del nuevo inmigrante, la que empuje -más si cabe- nuestra economía? ¿Lo contemplan los economistas y nuestros gobernantes?

